La rutina de un tripulante de servicio a bordo.

¡Hola, Soy Darinka!

En el siguiente artículo, te contare mi rutina como terramoza.

Mi rutina como tripulante de servicio a bordo o también conocido como Terramoza, inicia un día antes del viaje. Dejo mi maleta preparada, objetos personales y mi uniforme planchado. Duermo 8 horas y me despierto dos horas antes de salir para la empresa, a veces realizo ejercicios. Descansar es esencial para estar despierta y activa. En los primeros meses como terramoza, me resultaba difícil dormir de día. Ahora, cierro las cortinas y duermo, aunque el sol esté brillando. 

Llego a la agencia con 1h de anticipación, realizo mi marcación de ingreso correspondiente, me dirijo al área de Servicio a bordo, saludo a mis compañeros. Hablamos sobre nuestros viajes, las rutas, procedimientos de seguridad y organizamos el servicio a los pasajeros, entre otros procedimientos como acondicionar la unidad con mantas, almohadas, termos de café, manzanilla y verifico el servicio de cena o snack que se brindará a bordo.

15 minutos antes de la partida del bus. Estar en la sala de embarque, cuando veo a los pasajeros, es un momento mágico me siento muy contenta, saludarlos establecer una conversación sobre su viaje. Siempre me acuerdo de cuando yo viajaba y admiraba a los tripulantes, preguntándome como seria trabajar como ellos.

Dentro del bus, reviso las medidas de seguridad como los cinturones, las cortinas y el aire acondicionado en ambos niveles, verifico que las mesas para las cenas estén en buen estado, acomodo las mantas y almohadas en cada uno de los asientos para que el cliente se encuentre cómodo; al momento de embarque ayudar a los clientes con necesidades especiales, así como asistirlos durante el viaje.

Cuando la puerta del bus se cierra, realizo el proceso de seguridad, que consiste en revisar que todos los pasajeros tengan abrochados los cinturones de seguridad, los pasillos libres de mochilas o maletas, inicio el Spech de bienvenida y algunos mensajes de seguridad.

Preparo las bandejas con comida y bebidas. Sirvo todo, recojo los desperdicios, coloco una película para su entretenimiento y camino por los pasillos para ver si los pasajeros necesitan algo. Entonces solicito que el conductor apague las luces de cabina.

“Una experiencia que me conmovió fue al ver una pasajera que tuvo que dejar su mascota en la puerta del embarque con un familiar y todo el trayecto del viaje estuvo muy triste”.

Al momento de llegar al destino inicio con el Spech de despedida, solicito que todos permanezcan sentados hasta que el bus se estacione, se procede al desembarque y despido a los pasajeros.

En ese momento llega la hora del descanso. Voy para el hospedaje y tengo entre 8 y 10 horas para disfrutar de los paisajes de la ciudad donde estamos, ir de compras o hacer turismo.

Me siento realizada que para mí no es un trabajo, ¡es una pasión!

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