Carnaval de Cajamarca

El Carnaval de Cajamarca surgió en la década de 1930 con los corsos de carros alegóricos adornados con flores y engalanados por la presencia de bellas reinas, cuyo desfile se realizaba alrededor de la Plaza de Armas de la ciudad. Era una verdadera fiesta y todo era válido para la diversión. Para el gran festejo se utilizaban los chisguetes de éter, talco perfumado, «pica pica» (papel picado), serpentinas de conversación ( tiras de papel con mensajes impresos) y la competencia tradicional de los cuartetos en términos de poesía culta, legado de ancestros literarios, que luego dieron origen al concurso de coplas.

La fiesta dio paso con el tiempo a todo un mes de festejos, donde con el correr de los años se organizaron nuevas actividades, concursos y se dio rienda suelta a la imaginación en el decorado de las calles de la ciudad, que se adornan con todo tipo de guirnaldas. Sin embargo, en el Carnaval de Cajamarca se distingue la vieja tradición de la fiesta que los peruanos supieron adaptar a nuestros tiempos, sin olvidar el viejo espíritu de esta celebración.

El Carnaval de Cajamarca es sinónimo de música y canciones. Desde sus comienzos, las ingeniosas letras de las coplas improvisadas han sido uno de los puntos más destacados de esta celebración. Entre ellas se encuentran las matarinas, versos pícaros que los enamorados les cantan a sus mujeres, a contrapunto. El concurso entre los 5 barrios de Cajamarca es muy esperado por todos los concurrentes. En él participan artistas de toda Cajamarca que se preparan durante todo el año para la contienda musical. Mientras tanto, los pueblos del interior exhiben en los corsos los productos que los hacen famosos: el vino de Cascas, las hortensias de Chugur, las chirimoyas de Cunish, las guitarras de Namora, las limas y naranjas de Coyna, los curanderos de Corisogorna, y los inigualables sombreros de Celendín y Asunción. Todos símbolos de la tradición local.

Entre las actividades más resaltantes del Carnaval de Cajamarca se destacan el Bando de Carnaval, realizado ocho días antes de la fiesta, encabezado por las principales autoridades de la ciudad y el comité organizador del carnaval, con lo cual se anuncia la llegada del «Rey Momo» y el inicio de la festividad. La presentación de candidatas, bellas damas de los diferentes barrios e instituciones, son convocadas para la elección de la Reina del Carnaval.

Para visitar Cajamarca, no hay nada como esta época del año, cuando los preparativos de la fiesta incluyen un lavado de cara a toda la ciudad. En el transcurso de las celebraciones se organizan una serie de fiestas populares y el adorno de calles y plazuelas de la localidad con guirnaldas de colores y motivos festivos. El corso recorre la ciudad con el Rey Momo acompañado de las patrullas y comparsas, bailando y cantando por las calles. Por las noches los bailes de antifaces, noche de reinas, unshas, cortamontes y cuyadas son la diversión de los cajamarquinos y sus visitantes hasta la madrugada.

En la fiesta no faltan los grandes trajes, especialmente confeccionados para la ocasión, y la música, que resuena en las calles y en el estadio municipal, donde se dan gran parte de los espectáculos. Todo está listo para olvidarse de los problemas, de la vida diaria y el trajín del trabajo en varias semanas de fiesta y diversión garantizada al mejor estilo peruano.

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